viernes, 2 de noviembre de 2018


El país de dos colores
¿Es posible que un país solo se pueda ver de dos colores? Así como se oye. Un día todo parece normal, dentro de lo que eso pueda considerarse, personas ricas durmiendo a gusto, personas pobres muriendo de hambre, gente matando y violando por las calles, gente siendo matada y violada en las calles, los de grandes posesiones controlando los precios y decidiendo si la clase media y baja comerán a gusto o no el próximo mes, un panorama normal, con colores sombríos y aburridos.
De repente, un día te despertaste, salís de tu casa y los únicos colores que podés ver son azules y verdes. Que no se confunda, las muertes, las injusticias y las violaciones aún están ahí, pero están siendo opacadas por estos colores que tiñen todo, las casas, la ropa, las calles, las escuelas y todo lo que puedas imaginar.  Una cosa puede ser verde y la otra azul, es una cosa del azar.
Nadie entendía muy bien lo que pasaba, hasta que estas personas encendieron la tele y allí estaba la respuesta.
La plaza del congreso del país estaba repleta de tumultos de gente y dividida en ambos colores, una división perfecta y casi simétrica. En el medio de todo ese tumulto se las podía ver a ellas.
Distintas prendas, distintos cortes de cabello, distintas caras y cuerpos, pero todos tenían algo en común: la lucha. En sus rostros podías ver la pena, el dolor, el sufrimiento, la agonía, la pasión, podías ver en sus rostros reflejadas distintas historias, de las que se fueron, de las que lo intentaron, de las que fallaron, de las lloraron, de las que amaron. Sus gargantas gritaban ensordeciendo las calles, sus brazos se movían levantando carteles y pañuelos a la par. Allí estaba las pibas luchando, defendiéndose, proclamándose, mostrándose, sintiéndose unidas por la lucha, por el sentimiento de la búsqueda de libertad e igualdad. Movían sus manos en latas de acrílico pintando las calles, paredes y portones con dibujos y frases que te estremecían, pero no tanto por estas en sí sino por lo que representaban y lo cargadas que estaban de ese sentimiento estremecedor.
Bombos, redoblantes, bocinas y megáfonos para hacerse escuchar, para que sientan sus voces unidas, gritando por ellas y por las que ya no estaban.
Del otro lado de la plaza, en la parte azul, estaban los demás. Estaban ellas y ellos, demostrándose en contra de las otras, de su grito de libertad, querían callarlo y aplacarlo. Levantaban carteles, muñecos, fotos y frases de distintos pasajes de la biblia. Argumentando que Dios estaría en contra de ellas también.
Ambos colores estaban tan divididos y a su vez tan unidos en la lucha de sus ideas y como se dijo anteriormente el país también. No había lugar donde no se hablará de este acontecimiento, movía la nación, el tema aparecía en cada charla, cada cena, cada juntada, nadie se salvaba de exponer su opinión.
                Entre todos los gritos y regocijos de repente se escucha un silencio ensordecedor de aquellos que son tan siniestros y que si llegas a prestar demasiada atención hasta ocultan ruidos en su interior. En eso, el congreso entero se pinta de celeste y en ese pequeño momento antes delos gritos y los llantos quedará grabado por siempre en la historia de millones de argentinos.


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