El país de dos
colores
¿Es posible que un
país solo se pueda ver de dos colores? Así como se oye. Un día todo parece
normal, dentro de lo que eso pueda considerarse, personas ricas durmiendo a
gusto, personas pobres muriendo de hambre, gente matando y violando por las
calles, gente siendo matada y violada en las calles, los de grandes posesiones
controlando los precios y decidiendo si la clase media y baja comerán a gusto o
no el próximo mes, un panorama normal, con colores sombríos y aburridos.
De repente, un día
te despertaste, salís de tu casa y los únicos colores que podés ver son azules
y verdes. Que no se confunda, las muertes, las injusticias y las violaciones
aún están ahí, pero están siendo opacadas por estos colores que tiñen todo, las
casas, la ropa, las calles, las escuelas y todo lo que puedas imaginar. Una cosa puede ser verde y la otra azul, es
una cosa del azar.
Nadie entendía muy
bien lo que pasaba, hasta que estas personas encendieron la tele y allí estaba
la respuesta.
La plaza del
congreso del país estaba repleta de tumultos de gente y dividida en ambos
colores, una división perfecta y casi simétrica. En el medio de todo ese
tumulto se las podía ver a ellas.
Distintas prendas,
distintos cortes de cabello, distintas caras y cuerpos, pero todos tenían algo
en común: la lucha. En sus rostros podías ver la pena, el dolor, el
sufrimiento, la agonía, la pasión, podías ver en sus rostros reflejadas
distintas historias, de las que se fueron, de las que lo intentaron, de las que
fallaron, de las lloraron, de las que amaron. Sus gargantas gritaban
ensordeciendo las calles, sus brazos se movían levantando carteles y pañuelos a
la par. Allí estaba las pibas luchando, defendiéndose, proclamándose,
mostrándose, sintiéndose unidas por la lucha, por el sentimiento de la búsqueda
de libertad e igualdad. Movían sus manos en latas de acrílico pintando las
calles, paredes y portones con dibujos y frases que te estremecían, pero no
tanto por estas en sí sino por lo que representaban y lo cargadas que estaban
de ese sentimiento estremecedor.
Bombos,
redoblantes, bocinas y megáfonos para hacerse escuchar, para que sientan sus
voces unidas, gritando por ellas y por las que ya no estaban.
Del otro lado de la
plaza, en la parte azul, estaban los demás. Estaban ellas y ellos, demostrándose
en contra de las otras, de su grito de libertad, querían callarlo y aplacarlo.
Levantaban carteles, muñecos, fotos y frases de distintos pasajes de la biblia.
Argumentando que Dios estaría en contra de ellas también.
Ambos colores
estaban tan divididos y a su vez tan unidos en la lucha de sus ideas y como se
dijo anteriormente el país también. No había lugar donde no se hablará de este
acontecimiento, movía la nación, el tema aparecía en cada charla, cada cena,
cada juntada, nadie se salvaba de exponer su opinión.
Entre todos los gritos y
regocijos de repente se escucha un silencio ensordecedor de aquellos que son
tan siniestros y que si llegas a prestar demasiada atención hasta ocultan
ruidos en su interior. En eso, el congreso entero se pinta de celeste y en ese
pequeño momento antes delos gritos y los llantos quedará grabado por siempre en
la historia de millones de argentinos.

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